Contáctanos

OPINIÓN

El miedo, un mal consejero en época electoral

Publicado

el

opinion
Facebook
Twitter
Instagram
Whatsapp
Follow by Email

En momentos de elecciones, hay una guerra de emociones, en donde casi siempre es el miedo el que dirige nuestras acciones: miedo al cambio; miedo al trabajo que depende del político de turno; miedo a la ola de violencia que puede desencadenarse si uno u otro gana; y miedo también infundido como estrategia de propaganda política a causa del desinterés, de la desinformación y de la desorientación que ha tenido que sufrir el obrero a causa de su desamparo, el solitario campesino y el oprimido obrero.

¡Qué argumento más nefasto e hipócrita! ¡que agallas! Hemos permanecido por más de 60 años anclados a un sistema que solo no ha hecho más pobres, menos libres, más enfermos y poco educados.

Estamos abastecidos de leyes que no se cumplen, de derechos que no se garantizan y de gobernantes que quebrantan el ordenamiento jurídico confrontando al sistema con su uso legalizado que confunde al acto de naturaleza ilegal.

Es válido sentir miedo, pues que sería del humano sin él cuando se encuentra a las puertas de experimentar un cambio o vivir una nueva aventura, pero en cuestiones de política, es una herramienta de control social y de dominación política que nuestros demagogos han usado e identificado muy bien.

A todos nos atemoriza lo que está a punto de pasar en el país porque tenemos dos opciones: Se perpetúa la demagogia o nos sometemos al cambio. Es importante que recordemos la historia y reconozcamos que más del 50% de la población colombiana no es pobre porque quiere, sino que su situación se desprende de un sistema de cosas injusto y de una serie de gobiernos y empresas que han crecido en dinero, en tierras, en poder, gracias a los dineros públicos.

Nos corresponde a todos y a cada uno de nosotros tomar la elección de un mejor futuro, dejando atrás el miedo a un cambio y remplazándolo por una cultura de trabajo, de buena educación y de paz, donde el  beneficio no te nuble la empatía, y recordándonos que es el pueblo el que tiene el control y que es el colombiano tan fuerte, tan capaz y berraco para enfrentarse en contra del Estado que prometió una vida mejor o de adaptarse a la construcción de este nuevo Estado que tanto queremos y anhelamos.

Votar en estas elecciones orientados por el miedo, solo hará que nos encondamos sobre la cortina arribista del que se somete a la voluntad y el mandado de otro. Imitando lo que hace un perro cuando defiende a su dueño, al esclavo que se enorgullece de su amo y a quien defiende al agresor porque lo justifica.

Aberrante sería conducirnos por el miedo de perder un puesto de trabajo y seguir apoyando a quienes han asesinado, a corruptos probados y ciegos ante la realidad. Tal como sería en la situación de dos hombres, vidente el uno y ciego el otro, a quienes la suerte conduce a un foso en el cual caen ambos para quedar en igual situación ante el infortunio. En este caso el vidente será menos digno del perdón que el ciego, pues este tenía dos ojos para ver, al paso que el otro ignoraba el peligro.

Si en estas elecciones tienes miedo a un cambio, no ignores el peligro que corre el país si sigue gobernado por los mismo, porque de lo que si estoy segura es que la crisis se da cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina de nacer, y de mi parte, prefiero que lo nuevo nazca, a que lo viejo nunca muera y nos perpetúe a la miseria.

Facebook
Twitter
Instagram
Whatsapp
Follow by Email

Facebook

CARICATURA

TENDENCIAS